¿Qué eliges tú?

Era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprometido.

 Al terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:

 -Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de verle esa cara aburrida.

 El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado.

 El profesor miró al alumno por un instante y en forma tranquila le preguntó:

 ¿Cuándo alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?

 El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta.

 -Por supuesto que no. Contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho.

 -Bueno, prosiguió el profesor, cuando alguien intenta ofenderme o me dice

  algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.

 -No entiendo a que se refiere.-dijo el alumno confundido.

 -Muy sencillo, replicó el profesor, tú me estás ofreciendo rabia y desprecio y si yo,  me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo, y yo,  mi amigo, en verdad, prefiero obsequiarme mi propia serenidad.

 -Muchacho, concluyó el profesor en tono gentil-, tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa, yo no puedo controlar lo que  tú llevas en tu corazón pero de mí depende lo que yo cargo en el mío.

 Cada día, en todo momento, tu puedes elegir qué emociones o sentimientos quieres poner en tu corazón y lo que elijas lo tendrás hasta que lo decidas  cambiar. Es tan grande la libertad que nos da la vida que hasta tenemos la opción de amargarnos o ser felices.

 ¿Qué eliges tú?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué clase de caballo es usted?






Existen cuatro clases de caballo: excelentes, buenos, regulares y malos.

Antes de ver la sombra del látigo, el caballo excelente corre lento o rápido, a la izquierda o a la derecha, según el deseo del jinete. Antes de que el látigo toque su piel, el buen caballo hará como el anterior. El caballo regular corre cuando siente el dolor en sus carnes. El caballo malo sólo correrá cuando sienta el dolor en la médula de sus huesos.

¿Qué necesita usted para convertirse en un caballo excelente?

 

 

 

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